Cuenta la leyenda que, por mayo de 1820, un pastorcillo, cuyo nombre se desconoce, recogió en la playa de Son Servera, en la zona oriental de Mallorca, un capote que se había utilizado para envolver y enterrar el cuerpo sin vida de un hombre fallecido en un barco procedente de Tánger. El payés encontró la prenda y se la puso para cubrirse, mientras subía hasta Son Servera. Se dice que murió al día siguiente y que en poco tiempo ya fueron 50 las personas fallecidas. Esa prenda, de acuerdo con la tradición oral... Читать дальше...