Rusia ya forma espías en sus universidades: así funciona el misterioso “Departamento cuatro”
Durante décadas, las universidades rusas han sido uno de los grandes pilares de formación técnica y científica del país. Desde los tiempos de la Unión Soviética, miles de ingenieros y especialistas han salido de sus aulas para trabajar en sectores estratégicos vinculados al ámbito militar, participando en el desarrollo de armamento, sistemas de defensa, cohetes o tecnología bélica.
Sin embargo, esa tradición académica habría evolucionado con el paso del tiempo hacia nuevas áreas ligadas a la guerra moderna. Ya no se trataría únicamente de fabricar armas o diseñar tecnología militar, sino también de preparar perfiles especializados en ciberespionaje, manipulación psicológica y operaciones digitales.
Según una investigación publicada por The Guardian, Rusia estaría formando a un reducido grupo de alumnos en programas secretos ocultos dentro de algunas de sus universidades más prestigiosas. El caso más llamativo estaría en la Universidad Técnica Estatal Bauman de Moscú, donde existiría una estructura reservada para este tipo de formación.
El misterioso ‘Departamento cuatro’
La institución, fundada en 1830, contaría con una división interna conocida como “Departamento cuatro” o “Formación Especial”. Allí, según la citada investigación, un grupo muy limitado de estudiantes —no más de una docena— recibiría entrenamiento específico relacionado con piratería informática, campañas de influencia y operaciones digitales.
La información habría salido a la luz tras analizar más de 2.000 archivos confidenciales que describen programas académicos centrados en hackeo, software ofensivo, cibervirus, drones y nuevas tecnologías aplicadas al conflicto híbrido. Los documentos también incluirían contenidos vinculados a técnicas de manipulación psicológica y guerra informativa.
De universitarios a espías al servicio del Kremlin
Al finalizar la formación, los estudiantes pasarían a integrarse en estructuras relacionadas con la inteligencia rusa, del mismo modo que otros graduados terminan trabajando como ingenieros o especialistas tecnológicos. La diferencia es que estos alumnos serían preparados para actuar como agentes en operaciones de espionaje y ciberguerra.
La idea recuerda al entrenamiento mostrado en la película Gorrión Rojo, donde se describe el proceso de formación de espías rusos. “A partir de hoy seréis gorriones. Armas en una lucha mundial contra el poder. Aquí nos dedicamos a la manipulación psicológica. Os adiestraremos para aprender la debilidad del enemigo”, se escucha en una de las escenas del filme.
Uno de los aspectos más llamativos es la rápida salida profesional de estos perfiles. Algunos graduados podrían acabar destinados directamente a la guerra en Ucrania dentro del servicio secreto militar ruso, mientras que otros pasarían a integrarse en grupos de hackers vinculados al Kremlin, como Sandworm.
Este grupo, asociado a la unidad militar 74455 del GRU ruso, ha sido señalado por diversos ciberataques de gran impacto internacional, entre ellos el ataque contra la red eléctrica de Ucrania en 2016 o las ofensivas informáticas dirigidas contra la campaña electoral del presidente francés Emmanuel Macron en 2017.