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Aguado rompe su silencio tras se acusado de agresión sexual: “Callar también tiene consecuencias”

Álvaro Aguado, futbolista del Espanyol para el que la Fiscalía pide nueve años de prisión por una presunta agresión sexual, ha roto su silencio en redes sociales, donde ha reivindicado su presunción de inocencia.

“Después de todo lo vivido y tras una semana de reflexión por las últimas noticias que salieron, siento que ha llegado el momento de hablar”, comenzó diciendo el futbolista de 30 años. “Callar también tiene consecuencias”, añadió.

Hace un año que mi vida se paró de golpe y desde entonces no he podido ejercer mi profesión por una acusación gravísima”, lamentó Álvaro Aguado.

Según el jugador del Espanyol, la información que se ha difundido sobre su caso no refleja aspectos que, según él, sí constan en el procedimiento judicial. “No cuenta lo que vieron los testigos directos que han declarado en el juzgado, ni las incoherencias e inexplicables lagunas en la declaración de la denunciante, ni las contradicciones entre su versión y la de los testigos allí presentes, ni los informes médicos iniciales que acreditan que no hubo ni un solo signo de agresión”, señala.

El futbolista considera que si la opinión pública conociera todos los elementos incorporados ya a la causa, “entendería que la realidad difiere mucho del relato que se ha difundido”.

Álvaro Aguado: “Un hombre no merece vivir con miedo por ser falsamente acusado”

Hay delitos y quien los comete debe responder por ellos. Tanto quien agrede, como quien miente, porque ambos pueden destrozar una vida. Y nadie merece vivir con miedo, ni una mujer por ser agredida, ni un hombre por ser falsamente acusado”, afirmó Álvaro Aguado.

Según el jienense, situaciones como esta “ensucian la lucha legítima de mujeres que sí han sido agredidas y merecen protección, credibilidad y respeto”.

Por último, Álvaro Aguado se dirigió a quienes le han señalado públicamente: “A quienes me señalan sin saber, solo les deseo una cosa: que nunca, ni ellos, ni su seres queridos, tengan que pasar por algo así. Lo digo de corazón, el miedo, la vergüenza, la rabia, la impotencia, el dolor y el daño recibido son tan grandes que ni siquiera alguien sin escrúpulos merecería vivir algo parecido”.

Cada día que pasa es un día menos para que todo se sepa y pueda empezar a reconstruir lo que injustamente se me arrebató”, concluyó.

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