El Papa León XIV, en España: una visita histórica en un clima de acuerdos
La visita de una figura tan destacada como es el Papa León XIV a nuestro país es, en sí misma, un acontecimiento extraordinario. Este evento adquiere aún más importancia si tenemos en cuenta que se trata de la segunda visita más larga de un Papa a España y la primera de carácter oficial del actual Pontífice a un país de la Unión Europea.
La elección de España se produce, además, en un clima de acuerdo y sintonía entre el Gobierno de España, la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Española, marco en el que esta histórica visita adquiere un sentido completo.
Este escenario de entendimiento y cooperación institucional ha sido impulsado, sin duda, por los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y la Iglesia sobre asuntos que llevaban años, e incluso décadas, pendientes en un cajón.
Como ministro responsable de las relaciones con las distintas confesiones religiosas, creo que pocas decisiones reflejan mejor este nuevo tiempo de diálogo que el acuerdo alcanzado el pasado 8 de enero para la reparación de las víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica, un hito excepcional e inédito en el mundo que muestra el gran esfuerzo realizado para que la verdad y los derechos de las víctimas prevalezcan siempre.
Otro ejemplo de esta voluntad de entendimiento son los acuerdos para avanzar hacia la igualdad fiscal de la Iglesia respecto a otras religiones, la publicación de un listado de bienes cuya inmatriculación a favor de la Iglesia no era correcta o la resignificación del Valle de Cuelgamuros, para convertirlo en un lugar de homenaje a la democracia, respetando tanto los derechos de los familiares de las víctimas de la dictadura como la libertad de culto dentro de la basílica.
Más allá de los acuerdos que materializan este gran espacio de entendimiento, resulta evidente la profunda sintonía entre los mensajes que defiende el Ejecutivo y la doctrina de León XIV en asuntos que están en el centro del debate, dentro y fuera de nuestras fronteras, como son los conflictos en Palestina o Irán.
Quizás el más evidente ha sido el enfoque humanista de la inmigración, que en España se ha traducido en un proceso de regularización extraordinaria que ha contado con el apoyo de la Iglesia. En este sentido, agradezco abiertamente la postura de la Conferencia Episcopal como referente moral para gran parte de la ciudadanía frente a discursos xenófobos y racistas, enarbolados por formaciones políticas que buscan institucionalizar la marginación como primer paso para menoscabar nuestro Estado de derecho.
La sintonía con el Papa no se agota en este ámbito, sino que se extiende a otros como la defensa de la Justicia social o la regulación de la Inteligencia Artificial (IA) para evitar sesgos y abusos. Una visión compartida que se ve reflejada en la defensa de los servicios públicos o leyes impulsadas por el Ejecutivo, como la de protección de los menores en entornos digitales o la de gobernanza de la IA, que esperamos aprobar próximamente.
Es evidente que existen también diferencias legítimas entre el Gobierno de España y la Iglesia, pero el actual clima de respeto, así como los acuerdos alcanzados, y la garantía constitucional de la libertad religiosa ayudan a dirimirlas en base a una relación de respeto mutuo. Un clima que, sin duda, la visita de León XIV va a fortalecer, convirtiéndose no solo en un motivo de celebración para los católicos, sino también en una nueva muestra del liderazgo moral e internacional de España.
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Félix Bolaños García es ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes del Gobierno de España