La primera fase del Mundial 2026: partidos contra el insomnio y la resaca
No me gusta la sensación de vacío que se siente los lunes que siguen al final del Tour o de Roland Garros. No es fácil seguir adelante sin el sonido del helicóptero que acompaña al pelotón ni levantarse sin tener en el horizonte varios partidos de tenis incluso en pistas que parecen municipales y el tiro de cámara hace imposible seguir la bola. Por todo eso, no nos vamos a quejar por tener por delante 37 días de fútbol gracias al Mundial más largo de la historia, que se tenía que jugar en el país donde los botes de mayonesa y las garrafas de leche se miden en galones y no en mililitros o gramos. Es verdad que van a hacer falta dos semanas largas para eliminar solo a dieciséis equipos y que de esos 72 partidos muchos van a tener poco en juego o un resultado más que previsible. A cambio, la cosa ha comenzado en el estadio Azteca, un templo que Calamaro convirtió en estribillo y en el que Maradona primero fue deshonesto Diego Armando Maradona al marcar con la mano de Dios y después una cometa (sí, es lo que significa barrilete) cósmica que hizo el mejor gol de la historia. No es fácil de igualar un escenario así para la inauguración, en un césped que por televisión tiene el mismo aspecto mítico de entonces incluso al verse en imágenes ultra 4K.
Prefiero ver el vaso medio lleno y disfrutar estos primeros partidos en los que los boinas verdes del «sillón ball» conocen muchos trucos para que merezca la pena estar despierto a las tres de la madrugada para un Corea del Sur-República Checa. La primera regla es tomar partido, ir con uno de los dos equipos por la razón más peregrina que se encuentre. También está el factor apuestas, siempre con responsabilidad y siendo mayor de edad, porque una combinada a que el lateral derecho ve amarilla, el izquierdo comete dos faltas y el central tiene que salir atendido por un golpe en la cabeza se paga bien seguro y mantiene despierto y atento al más dormilón –ese que se duerme antes de que en el capítulo de la serie de turno termine el resumen del episodio anterior–.
Esta primera fase del Mundial es tan buena para la resaca y el insomnio como el snooker o los dardos, donde uno, de madrugada, vibra con un escocés con pinta de haber tomado más cervezas que tú y que no falla una.