«¡Cómo no te voy a querer!»
El bocinazo final del partido desató la euforia en el banquillo del Real Madrid. La tensión contenida por meses de vaivenes dio paso a la alegría desbordada. Celebración que se alargó hasta el vestuario, donde hasta Florentino Pérez sufrió algún baño de agua fría. «¿Y la prima para cuándo, presi?, reclamaba con descaro Doncic, que para gastar bromas sigue siendo un niño. A su lado, Felipe Reyes hablaba con su familia envuelto en una bandera de España. Con ella a la espalda había alzado minutos antes la Copa de Europa. Читать дальше...