El Mundial de Fútbol, un negocio de casi 70.000 millones de euros
El Mundial de Fútbol ya ha dado su pistoletazo de salida definitivo con el debut español. El campeonato no solo se consagra como uno de los eventos deportivos más importantes, sino que también genera un gran impacto económico tanto para sus sedes como para los países participantes. Según el análisis GoalEconomy realizado por OpenEconomics para la FIFA y la Organización Mundial del Comercio, la competición generará casi 70.000 millones de euros a la actividad económica global y un impulso de más de 35.000 millones al PIB global.
La mejor parte se la llevará una de sus sedes, Estados Unidos, para la que se estima una incidencia de casi 15.000 millones de euros. Pese a esto, la cifra supondría tan solo una aportación del 0,05% al PIB. Según explica un estudio de XTB, esto se debe a que, a diferencia de otras economías emergentes que han sido sede de la competición, el país norteamericano «ya dispone de gran parte de las infraestructuras necesarias para albergar el torneo, lo que limita el efecto multiplicador asociado a la construcción de estadios, transporte o nuevas instalaciones».
No obstante, un evento de tal magnitud dispara el gasto en determinados sectores como el turismo, transporte, restauración o equipamiento deportivo. Ahora bien, según explican los analistas de XTB, «no todas las compañías consiguen beneficiarse de igual forma de las oportunidades del Mundial, pues algunas tienen dificultades para generar rentabilidades mayores para sus accionistas».
Así, únicamente las empresas de bebidas consiguieron superar al S&P 500 en las últimas cuatro ediciones, con un exceso de rentabilidad medio cercano al 2,5%. Por el contrario, aerolíneas, viajes y hospitalidad registraron resultados inferiores al mercado, con los peores comportamientos bursátiles durante la competición.
El evento apenas parece generar un impacto bursátil positivo a corto plazo. La rentabilidad media de los patrocinadores ronda el -0,9% durante el torneo y el -0,8% en el mes posterior, lo que sugiere que el mercado no suele premiar a estas compañías por el simple hecho de aparecer asociadas al evento. Sin embargo, las tornas cambian cuando se estudia el largo plazo.
A doce meses vista, la rentabilidad media de los patrocinadores alcanza un incremento del 13,6%, con más del 60% de los casos registrando avances. Además, el torneo coincide con un momento especialmente relevante para los mercados financieros, marcado por reuniones de bancos centrales, tensiones geopolíticas y el debut en bolsa de SpaceX, por lo que, en los días comprendidos entre el 11 de junio y el 19 de julio, se concentrarán algunos de los principales riesgos y oportunidades para los mercados mundiales.
En términos de empleo, el Mundial generará el equivalente a unos 824.000 puestos a tiempo completo, según las estimaciones de OpenEconomics, con ganancias laborales por valor de 18.000 millones de euros. La propia FIFA estima ganar 9.500 millones de euros con la celebración del campeonato, lo que convertiría a la de 2026 en el más lucrativo de los últimos años. Qatar 2022 generó 6.500 millones y Rusia 2018 4.700 millones.
La mayor parte de estos ingresos proceden de los derechos televisivos y de emisión, que la FIFA cifra en 3.700 millones de euros, también los más altos de las últimas ediciones. En total, se espera una asistencia de 5,2 millones de personas únicamente a los partidos celebrados en EE UU, con 1,2 millones de extranjeros desplazados al territorio para acudir a los encuentros disputados en sus estadios.
Brasil, el verdadero ganador bursátil
Sin embargo, el verdadero ganador bursátil de la competición es Brasil. El país con más estrellas en su camiseta es también el mejor posicionado para el escenario económico que podría desarrollarse durante el Mundial. Brasil se encuentra entre los principales productores de petróleo. Además, está incrementando su producción en un momento en el que las tensiones geopolíticas continúan apoyando los precios de la energía.
Por su parte, su Banco Central mantiene los tipos de interés muy elevados en comparación con su inflación, esto hace que una futura bajada de tipos podrían actuar como catalizador para la renta variable durante los próximos meses.
Muchas compañías brasileñas, y el propio país, mantienen una importante exposición a deuda denominada en dólares, por lo que una depreciación de la divisa reduciría parte de sus costes financieros. Además, su gran producción de materias primas también le sitúa en buena posición ante una posible debilidad del dólar.
El mercado de Brasil ofrece una rentabilidad por dividendo cercana al 4,2%, una de las más elevadas entre los principales índices mundiales, lo que coloca al país en una situación privilegiada. Al mismo tiempo, la deuda pública brasileña representa alrededor del 78% del PIB, un índice que se encuentra muy por debajo del de muchas economías desarrolladas.