Robin Hood vuelve al cine como un sanguinario
No es la primera vez que el cine se acerca a Robin Hood en sus últimos años. Richard Lester dirigió en 1976 una de las mejores versiones, si no la mejor, que se han hecho en la gran pantalla de este héroe. El director escogió en esta ocasión a dos intérpretes de primera, de los que no podían fallar: Sean Connery y Audrey Hepburn, en una entrañable interpretación de la amante del arquero más famoso. Los dos rubricaron unos papeles magníficos y los dos dieron vida a estas figuras en los últimos compases de su vida. El acercamiento fue redondo, aparte de que estaban acompañados por un plantel de secundarios que eran un verdadero lujo.
Después han sobrevenido más versiones de este personaje. La más famosa fue la de Kevin Costner hasta que Ridley Scott dirigió a Russell Crowe en una versión nueva, aunque no muy afortunada, de una de las leyendas más duraderas de la edad media británica. Pero ahora el cine vuelve otra vez sobre un nombre que llegó incluso a conquistar la imaginación de Walt Disney, que le dedicó una película.
La nueva película de Michael Sarnoski se llama "La muerte de Robin Hood" es una nueva aproximación a Robin Hood, pero ya envejecido, con canas. El actor sobre el que ha recaído el peso de darle vida es [[LINK:TAG|||tag|||633619121e757a32c790c2de|||Hugh Jackman, ]]Lobezno para muchos. Lo cierto es que la crítica ha alabado el esfuerzo que ha derrochado el conocido intérprete, pero, sobre todo, lo que está causando sensación y alguna polémica es la versión que se está dando de esta figura romantizada. De hecho, aquí Robin Hood es un hombre atormentado por los recuerdos que arrastra consigo. Un envejecido soldado que lleva sobre los hombros demasiados crímenes, muchos arrepentimientos y una biografía que no es demasiado gloriosa.
Esta manera de recuperar a Robin Hood está creando cierta controversia. La primera apunta a que Hugh Jackman ahonda en lo que ya había hecho con Lobezno, al que había encarnado en un momento de decadencia. De hecho, aquí, el héroe de Sherwood aparece anciano, mayor, sin nada de la gloria que le habían apuntado en otras películas. Es un ser atormentado. Esto también es nuevo. De hecho, se le ha dado la vuelta a la historia, se ha dejado de lado el mito que hemos recibido y se ha procurado hacer un filme que, quizá, lo que busca, es lo que existe en verdad detrás de un nombre tan conocido.